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Al comienzo del siglo XXI,
ya pocos teóricos del desarrollo se plantean la idoneidad o no de las
políticas de desarrollo endógeno local. Digamos que desde que los
Servicios Técnicos de la OCDE allá por los años setenta, empezaron a
formularse el Modelo ya ha llovido lo suyo. Se ha experimentado con un
conjunto de prácticas que han ido dando sus frutos en distintos
territorios que han apostado por ello. Lo que sí es cierto es que no todas
las experiencias han sido las más adecuadas, ni han dado los mismos
resultados. La todavía juventud del Modelo ha provocado que en ocasiones
no se haya logrado su fin último que no es más que lograr una mejora en la
calidad de vida de la comunidad local. Analizando estas experiencias se
observa que en la mayoría de los casos se han cometido los mismos errores:
falta de planificación, desajustes de los programas con la realidad del
territorio y sobre todo, escasa implicación de la sociedad local en los
programas de desarrollo.
Ya en 1990 la ONU en su "Informe Anual sobre
Desarrollo Humano" especificó a la hora de definir "pobreza" como una
situación del ser humano que además de no poseer recursos económicos
necesarios para su subsistencia, escasea de otro tipo de recursos, entre
los que se encuentra "la posibilidad de participar y decidir sobre los
asuntos de su comunidad". Aunque sí es cierto que en casi todos los países
desarrollados la democracia es una realidad, también hay que señalar que
la misma no puede ceñirse a la elección de los representantes políticos
cada cuatro años. El siglo XVIII fue el de la lucha por los derechos
políticos, el XIX por los derechos laborales, el XX de los derechos
sociales y el XXI será el de la democracia participativa, y eso quiere
decir que hay que fomentar la participación de la sociedad civil en el
planteamiento y en la gestión de todas las acciones que desde la
Administración se lleve a cabo. Partiendo de esos principios la forma más
adecuada para instrumentalizar esa participación es a través de los
agentes económicos y sociales, ya que los mismos se constituyen como la
vertebración de la sociedad civil, agrupando a los ciudadanos y ciudadanas
con intereses y demandas comunes. El Modelo de Desarrollo Local, que
tiene su razón de ser en la proximidad al ciudadano, no puede sin duda
alguna olvidar a estos agentes económicos y sociales. Puesto que, si no,
simplemente se estaría copiando en el ámbito de lo local, los antiguos
modelos de desarrollo de corte centralista que simplemente estaban
diseñados por tecnócratas de la Administración Central, sin contar con las
particularidades de los territorios, ni la opinión de los protagonistas a
los que iban dirigidas sus políticas.
Desde ese punto de vista, el
papel de los agentes económicos y sociales en el Modelo de Desarrollo
Local se puede concretar en los siguientes aspectos:
1. Participación
en el diagnóstico del territorio. Siguiendo un modelo de planificación
económica, los programas de desarrollo local, deben de partir de una
realidad territorial, unos problemas, unos estrangulamientos y unas
potencialidades concretas. Detrás de las estadísticas y los trabajos de
campo, se encuentran los agentes económicos y sociales como verdaderos
conocedores de la realidad social de la comunidad, aunque siempre desde el
punto de vista de sus intereses, aspecto que incluso puede enriquecer el
diagnóstico del territorio.
2. Participación en la Planificación. Ya en
la Constitución Española, en su artículo 131.2. se expone que "El Gobierno
elaborará los proyectos de Planificación.... con el asesoramiento y
colaboración de los sindicatos y otras organizaciones profesionales,
empresariales y económicas." Sin nos centramos en el ámbito local, los
agentes económicos y sociales deben participar en lo que quieren y desean
para el futuro de su territorio. Para ello es necesario crear órganos de
participación en los grandes programas referidos a la planificación de las
ciudades, comarcas y provincias: Planes Generales de Ordenación Urbana,
Planes Estratégicos, Planes de Empleo y todo lo referente a Programas de
Desarrollo y Bienestar Social.
3. Participación en la Gestión. Una vez
que se ha contado con los agentes económicos y sociales en el diagnóstico
y en la planificación de los programas de desarrollo local, por principio
de coherencia hay que realizar lo más difícil que es contar con ellos en
la gestión. Uno de los errores a mi entender que se han cometido en los
programas de desarrollo, sobre todo en lo referente a programas e
iniciativas comunitarias ha sido la gestión descoordinada de acciones
encaminada a los mismos objetivos. En muchas ocasiones han existido
oficinas de información y asesoramiento a desempleados y emprendedores en
un mismo territorio, donde se informa de lo mismo sin existir no sólo
ningún tipo de coordinación, sino que ni siquiera existe un conocimiento
por parte de los profesionales del desarrollo local sobre la existencia de
otros estamentos y recursos. Por todo ello quiero señalar que la gestión
en las políticas de desarrollo deben hacerse desde un planteamiento
integral donde participen tanto las Administraciones Públicas, como los
agentes económicos y sociales. En este sentido quiero señalar como
experiencia significativa el éxito de los Grupos de Acción Local, dentro
de los Proder
4. La consulta y el asesoramiento. Una forma de hacer
efectiva la democracia activa es solicitando la opinión de los agentes
económicos y sociales sobre las diferentes medidas socioeconómicas que se
vayan a llevar a cabo desde los Gobiernos Locales. En ese sentido los
Consejos Económicos y Sociales, como órganos consultivos pueden y deben
cumplir un papel protagonista.
5. La concertación social. Uno de los
efectos de la globalización económica ha sido la concentración del capital
en grandes organizaciones empresariales. Este hecho también ha provocado
la concentración de la representación sindical en grandes organizaciones
fuera de lo local, que no han sido sensibles a la problemática y a las
sensibilidades laborales del territorio concreto. La OIT en su Informe
Sectorial del 2000 pone énfasis en este hecho, y apoya la concertación
social desde lo local. Por otra parte también los pactos sociales
tripartitos entre Administración, sindicatos y patronal se alejan de lo
local, poniendo el acento sobre cuestiones generales. Por lo que es
necesario aunar en esa concertación social en el ámbito local. 6. La
vertebración del voluntariado social. Uno de los agentes económicos y
sociales que están apostando fuerte en los últimos años por el desarrollo
local son las organizaciones no gubernamentales. Las mismas conocen de
lleno y están más cercanos a diversos colectivos con dificultades de
inserción laboral, desde la comunidad local en general y desde la
Administración Pública en particular hay que apoyar este tipo de
iniciativas sociales y laborales que llevan a cabo estas organizaciones.
Además las ONG también están desempeñando un papel importante en el
desarrollo de microproyectos locales en el terreno de la cooperación
internacional.
Para finalizar quisiera señalar que aparte de todos los
puntos señalados, el papel más importante que desempeñan a mi entender los
agentes económicos y sociales en el modelo es el de ser vehículos de
trasmisión a los ciudadanos. De transmisión de ilusiones, de transmisión
de responsabilidad en la gestión, puesto que el modelo no es paternalista,
sino participativo, y sobre todo y muy importante para los políticos de
transmisión de resultados de estrategias que siempre son a largo plazo y
con output difíciles de vender políticamente.
Por todo ello, los
responsables políticos y técnicos del desarrollo local no deben de temer a
los agentes económicos y sociales, puesto que no restan autonomía, o
comodidad; si no que suman esfuerzos y sobre todo democratizan la gestión
de las políticas. |