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Carmen Gurruchaga |
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Entrevista
Libros
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Nace
en San Sebastián (Guipúzcoa). Es madre de dos hijos de 20 y 17 años.
Licenciada en Ciencias de la Información y técnico en Empresas y
Actividades Turísticas, comienza su andadura profesional como profesora
de Historia de enseñanza secundaria en el Colegio de la Asunción de
San Sebastián.
Más tarde inicia su brillante trayectoria periodística en San Sebastián,
primero como redactora del diario "Unidad" y después como
corresponsal de "Diario 16". Ha sido delegada y adjunta a la
dirección del diario "El Mundo del País Vasco". Actualmente
escribe en "El Mundo" de Madrid y es contertulia habitual de
RNE y del programa "El primer café de la mañana" en Antena
3TV.
Cofundadora, en 1991, de la Asociación SOS Balkanes para ayudar a las víctimas
de la antigua Yugoslavia, ha intervenido en mesas redondas y
conferencias sobre la situación del País Vasco y ha escrito artículos
y trabajos sobre temas como los malos tratos a la mujer o la juventud
vasca.
Su labor ha sido reconocida con la concesión de los siguientes premios:
Premio Hellmam/Hammett de los Derechos Humanos, otorgado por Human
Rights Watch (Nueva York, 2001). Premio al Valor concedido por la
Fundación Internacional de Mujeres en Medios de Comunicación
(Washington, 2001). Premio Ilaria Alpi de Periodismo (Italia, 2001).
Concesión del título de “héroe real” por US News & World
Report (2001). Micrófono de plata (2000), concedido por la Asociación
Profesional Española de Informadores de Prensa, Radio y Televisión.
Premio Reporteros sin Fronteras –Fundación Francia– a la libertad
de expresión (2000). Premio Reporteros sin Fronteras –sección española–
a la libertad de prensa (1998).

ETA
evoluciona según sus dirigentes
–Cuando decidió escribir este libro, ¿qué pesó
más: el hecho de ser vasca o el de ser periodista?
–Creo que las dos cosas, porque soy una periodista vasca que ha
dedicado su vida profesional a escribir sobre el nacionalismo vasco y la
violencia; por tanto, son dos circunstancias que, en mi caso, van
unidas.
–¿La historia de ETA es la historia de sus dirigentes? ¿Han vivido
éstos para y por la organización?
–La historia de ETA y la evolución de la organización van, en mi
opinión, ligadas a la personalidad de sus dirigentes. ETA ha cambiado
de estrategia en la medida en que cambiaban sus jefes. No ha sido lo
mismo cuando ha estado dirigida por el sector nacionalista que, después,
cuando tomaron el poder los comandos “Bereziak” o ahora, que mandan
los jovenzuelos y desideologizados activistas procedentes de la “kale
borroka”. De cualquier forma sí creo que han vivido por y para la
organización.
–¿Es ETA una organización personalista? ¿Necesita de dirigentes
carismáticos? ¿Son sus “jefes” verdaderos líderes?
–A veces sí y, en ocasiones no, aunque casi siempre ha tenido una
dirección colegiada y, en momentos claves, siempre ha habido un líder
que la ha hecho seguir adelante. Normalmente, el líder carismático es
el jefe del aparato militar que ha llegado a ese puesto después de
haber ganado las medallas como jefe de algún comando y que, además, ha
logrado no caer en manos de las fuerzas de seguridad.
–¿Cuándo tuvo usted conciencia de la existencia de ETA? ¿Cuál fue
su percepción entonces?
–Cuando ETA asesinó a Melitón Manzanas, pero no recuerdo la percepción
de entonces. Sí, en cambio, más tarde, cuando tuvo lugar el juicio de
Burgos y, al mismo tiempo, el secuestro del cónsul Beihl. Las dos
situaciones me parecieron injustas. El siguiente recuerdo duro, fuerte e
impactante que tengo es el asesinato del industrial Ángel Berazadi, al
que conocía porque sus hijas habían sido compañeras mías de colegio.
–¿Qué formación tienen los líderes de la organización?
–Depende. Generalmente, el jefe del aparato político suele tener una
buena formación intelectual. No sucede lo mismo con los jefes del
aparato militar y de logística, que han accedido al puesto por “méritos
de guerra” o por su capacidad para tener y mantener infraestructuras.
–¿Cómo ha evolucionado y hacia dónde la dirección de la organización
desde la transición?
–Durante la dictadura, en determinados ambientes vinculados a la
izquierda, ETA tenía razón de existir porque se oponía a al régimen
de Franco. Muerto el dictador, la organización terrorista debería
haberse replanteado su existencia y, sin embargo, reaccionó haciendo
gala de un autismo político con el argumento siguiente: las razones que
nos impulsaron a comenzar la lucha no han desaparecido porque Euskadi
sigue siendo un país ocupado por España, que aspira a ser
independiente y que necesita de las acciones de ETA para conseguirlo. Es
decir, ETA hace abstracción de si en España existe una democracia o
una dictadura, pero como lo cierto es que es un Estado de Derecho, una
democracia occidental, cada vez tiene más sectores sociales en contra
de su actividad, lo que le obliga, a su vez, a radicalizar su estrategia
y a concebir como enemigos a sectores de la sociedad cada vez más
amplios. Todo el que se opone a su actividad se convierte en su enemigo
y cada vez más personas están en contra, con lo que cada vez tiene más
enemigos.
–Uno de los valores más claros de este libro es, precisamente, que se
trata del resultado de una investigación a “pie de calle”. Su
conocimiento de la cotidianidad de muchos integrantes de la organización
terrorista, el hecho de conocer muy directamente su entorno vital la
privilegian como periodista. ¿Cómo ha manejado esta información? ¿Cuál
ha sido su método de trabajo? ¿Qué fuentes ha utilizado para elaborar
"Los Jefes de ETA"?
–Las fuentes, en periodismo, siempre son secretas. La información la
he manejado de la manera más honesta posible, hasta el punto de que
algunas anécdotas que conozco no las he contado porque involucran a
personas que, en este momento, están alejadas de la actividad
terrorista y dar a conocer determinadas situaciones podría haberles
hecho daño.
–Como madre de dos muchachos, educados en el País Vasco, ¿cómo ve
la “kale borroka”?
–Los grupos “Y”, que son los precursores de la “kale borroka”,
fueron un “invento” hecho para tapar momentos de inactividad forzada
de ETA, y nada más. Sin embargo, el monstruo fue creciendo por sí solo
y adquiriendo tal importancia en el seno del MLNV que hoy no hay quien
le pare los pies. Creo que no es difícil convencer a unos chavales de
que el País Vasco debe recuperar una independencia –que nunca tuvo
como tal– y de que su “colaboración” va a contribuir a liberar al
País Vasco de las garras opresoras del Estado español. Generalmente,
son jóvenes que no contrastan ni uno solo de los datos que les ofrecen
quienes los reclutan, con lo que se creen todas las mentiras o verdades
a medias que les cuentan. Tampoco se plantean las acciones que van a
cometer y están encantados de estar integrados en un grupo que los
valora y los acepta. Una parte importante de ellos, cuando va creciendo,
se desliga del Movimiento si ha conseguido pasar indemne y no formar
parte de ningún comando legal. Recuerdo el caso de un chaval que a los
15 años quemó un coche de la Ertzaintza en el puerto de San Sebastián.
Fue detenido y condenado a hacer trabajos comunitarios. Era uno de los más
listos de su clase y un magnífico deportista. Hoy, seis años después,
no quiere saber nada de todo aquello.
–En los últimos años el interés por conocer con mayor profundidad
la organización terrorista, su historia, sus motivaciones, el perfil de
sus integrantes ... se ha traducido en la edición de numerosas
publicaciones sobre el tema. ¿Qué cree que aporta "Los Jefes de
ETA" a esta bibliografía?
–Creo que, precisamente, el punto desde el que se sigue la historia de
ETA que es la personalidad de cada uno de sus jefes. A lo largo del
libro se puede ver cómo ha evolucionado la historia de la organización
en función de la personalidad de sus dirigentes. Esa, creo yo, que es
la aportación del libro. Amén de los numerosos datos biográficos de
cada uno de sus dirigentes principales, ubicados en un contexto histórico
preciso.
–Usted sufrió un atentado en 1997. Desde entonces vive bajo protección
policial. ¿Cómo ha cambiado su vida desde entonces?
–De manera total. He tenido que dejar mi tierra, mis raíces, mi
gente, mis amigos, mis afectos y transplantarme con mis hijos en otro
lugar que, si bien nos ha acogido de una manera que es de agradecer, no
es el nuestro. No puedo salir ni entrar cuando quiero y vivo sometida a
la permanente vigilancia-cuidado de unas personas que se preocupan muchísimo
por mí, pero que, por injusto que pueda parecer, yo preferiría que no
estuvieran ahí. En definitiva, soy una exiliada privada de libertad.
Pero hay muchas personas en mi misma situación. No soy la única.
–¿Cree que le queda algo por descubrir sobre ETA?
–Claro que sí, mucho. Pensar lo contrario sería petulante.
–¿Qué significan para Vd. todos los premios que ha recibido en los
últimos años?
–Sería absurdo decir que no me han hecho una ilusión enorme. Han
sido como palmadas en la espalda que me han empujado hacia delante. Además,
también impresiona un poco saber que en Estados Unidos, Italia, Uruguay
o Francia saben que, en este momento, en España, los periodistas, que sólo
tenemos la palabra como arma, somos uno de los objetivos de ETA. Tengo
claro que aunque los premios me los han dado a mí, en realidad, son
para todos los profesionales que vivimos esa situación. Esto suena a
lugar común, pero yo lo siento así. Lo que sucede es que yo tuve el
dudoso honor de ser pionera en las agresiones de ETA a los periodistas.
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