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Preponderancia del papel del gobierno local en la negociación de un “nuevo contrato social” |
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JOSÉ G. VARGAS HERNÁNDEZ |
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Una
estrategia alternativa para contrarrestar y revertir la actual tendencia de la
globalización, sostienen algunos autores, entre ellos Korten (1995),
es la creación de comunidades locales autogobernables centradas en
negocios locales. En el escenario local, dice Boisier (1988) se optimiza la
participación individual, pero resulta ser demasiado estrecha para la acción
colectiva, justamente lo que la tendencia globalizadora requiere para
profundizar su modelo neoliberal de desarrollo centrado en los intereses
individualistas. Los grandes actores
pueden iniciar acción y subsidiar otros participantes.
La
acción colectiva y la cohesión comunitaria dependen más de lazos
interpersonales débiles que de lazos interpersonales fuertes los cuales
incrementan la cohesión de quien es parte del grupo y la exclusión de quien
no lo es. El
pobre confrontó al rico con un problema de acción colectiva: cómo crear
arreglos colectivos para controlar los efectos externos de la pobreza, al
mismo tiempo que prevenir que otros ricos obtengan ganancias de sus acciones
sin contribuir, (De Swaan Abram, 1997). La acción
colectiva tiene que ser estimulada por las instituciones que facilitan las
actividades y relaciones de las personas.
Los negocios locales proveen empleo a la gente local, quien pagan los
impuestos locales para mantener la infraestructura pública y para la provisión
de los servicios públicos y sociales, que confronte los estándares del medio
ambiente y los sociales, que participen en la vida comunitaria y compitan
justamente con negocios similares en mercados que no tienen jugadores
dominantes. Lo que existen son opciones, no tanto alternativas, a la economía
capitalista. La economía capitalista del mercado tiene un carácter social.
No obstante, en vez de exclamar pasivamente que no existe ninguna otra
alternativa, se tiene que reconocer que se puede tener el control y la
influencia para dar forma al futuro, a través de acciones, ideas y la política.
Además, es necesario promover la gestión de proyectos de desarrollo
con una fuerte base comunitaria que generen oportunidades de acceso a los
recursos por parte de los excluidos y que fortalezcan su responsabilidad para
evaluar sus propias necesidades prioritariamente por sobre sus deseos o
preferencias. Igualmente, para la utilización de otros medios que eleven sus
condiciones de vida Los servicios públicos que pueden ser proporcionados
localmente a los ciudadanos o consumidores, les proporcionan también
oportunidades para involucrarse y para responsabilizarse mediante mecanismos
de competencia y colaboración.
La tendencia hacia una democracia sin ciudadanos como la determinante de las democracias institucionalizadas en una estructura en la cual se afirman en la confianza del sistema o se niegan en la pasividad de la participación política. Según Orozco (2001), la participación política ciudadana se refiere el grado en que se involucra individuo y de la sociedad en señalar pautas o agendas de acción social y política que afectan sus intereses”. Así la participación política es un factor que facilita el desarrollo democrático de las sociedades. Tal vez, frente a la fuerza de la tendencia globalizadora, este proyecto alternativo resulte demasiado idealista y romántico. La Nueva Derecha ha inspirado las reformas a los servicios públicos introduciendo los conceptos de apoderamiento de los consumidores o usuarios, quienes toman decisiones con base en elecciones racionales. La Nueva Derecha ha logrado llegar al poder político y trata de mantener la gobernabilidad con el apoyo condicionado de la vieja derecha que compite por posiciones.
Sin embargo, el gobierno local tiene un papel crucial en las negociaciones de un “nuevo contrato social” entre el Estado, el mercado y la sociedad civil. El Estado se transforma mediante procesos de democratización y por la forma en que la sociedad civil se organiza para garantizar la fundamentación política. Los procesos de globalización económica afectan la democratización de las estructuras del Estado. Un fatalismo económico es alentado por el discurso mediático-político sobre las necesidades ineluctables de la globalización, el imperio de los mercados financieros con conducción por gobiernos socialdemócratas que, al prolongar la política de los gobiernos conservadores, hacen que ésta aparezca como la única posible. Los procesos de globalización económica son inextricables e interdependientes de las instituciones y los procesos sociales y políticos, como en el caso de las relaciones de los Estados y el Estado-nación.
El debate sobre la relación entre la globalización económica y el Estado nación presenta dos frentes. Un primer frente se enfoca a considerar la gobernabilidad del Estado nación como rebasada por la globalización económica y un segundo frente que sigue considerando que el Estado nación no solo retiene sus funciones reguladoras, sino que continúa siendo el principal promotor del desarrollo y el soporte de las relaciones internacionales de los pueblos. Sin embargo, en los Estados latinoamericanos es muy difícil determinar que los procesos de democratización sean un efecto de la globalización.
El impacto político de la comunidad como una forma en que la sociedad se organiza para lograr sus fines señala el cambio de una sociedad gobernada por un sistema de democracia representativa a una democracia participativa donde la participación directa de los ciudadanos tiene más relevancia. La evolución de la organización política de la sociedad en comunidades organizadas para lograr sus fines mediante la práctica de un democracia participativa que apoya al Estado para administrar el interés público.
Los países desarrollados adoptan una estructura del Estado que
facilita una amplia participación del gobierno local. La
autonomía de los gobiernos locales es relativa y siempre se encuentra en
conflicto con los demás niveles de gobierno. Desafortunadamente, los
gobiernos locales no reconocen su responsabilidad como agentes del desarrollo
en la toma de decisiones relacionada con la sociedad. Los ideólogos
defensores de las ONG’s (Resumen
Latinoamericano, 2001) contraponen el poder local al poder estatal
argumentando que éste se encuentra distante y con intereses distintos al de
sus ciudadanos. Es además autónomo, arbitrario y ejercido por una clase
dominante y explotadora.
El poder local, sostienen, responde directamente a la ciudadanía porque está más cerca. Estos argumentos justifican las acciones de las organizaciones no gubernamentales como intermediarios entre los organismos multinacionales y organizaciones transnacionales patrocinadores y los gobiernos locales afectos al libre mercado para fortalecer los gobiernos neoliberales. Es esencial que la democracia y la transparencia estén igualmente organizadas a nivel popular en los niveles locales afectados por las intervenciones de las Instituciones Financieras Internacionales. La información hacia las sociedades locales debe ser sistemática. Las intervenciones de las Instituciones Financieras Internacionales deben ser objeto de debate y de la intervención parlamentaria nacional. Esto significa poner en tela de juicio el actual sistema de condicionalidades contrarias a la idea de cooperación como también al restablecimiento del equilibrio entre los desiguales vínculos existentes entre países ricos y países en desarrollo.
El incremento notable en los últimos años de las organizaciones sociales y las organizaciones no gubernamentales, consolidan la participación activa de los movimientos de liberación, de derechos humanos y de democratización, en amplios programas de desarrollo económico, político y social. Con el objeto de asegurar el respeto a los derechos y la consideración de los derechos económicos, sociales y culturales en la regulación de las economías nacionales y mundial, se debe admitir la sumisión a la justicia de los derechos económicos, sociales y culturales. Los foros se convierten en lugares simbólicos porque se manifiestan y se expresan los diferentes movimientos en contrapoder, en convergencia o en resistencia, con articulaciones desde las mismas bases. La multiplicidad de los movimientos sociales es su fortaleza y lo que más teme el proyecto de la ideología única hegemónica del capitalismo.
Sin embargo, las
ONG’s no rinden cuenta de sus actividades a las autoridades locales o
nacionales con lo que socavan la soberanía y la democracia de los pueblos y
la sustituyen por la soberanía consumidora que deja al mercado las
principales decisiones en materia de oportunidades de desarrollo para los
ciudadanos. Los actores políticos
que persiguen la estrategia de consolidación apuntan a la excesiva polarización
del proceso político, mientras que aquellos que descansan
en puntos adicionales del veto experto no están obviamente satisfechos
con el resultado de la toma de decisiones democrática en una escala más
general.
El gobierno local está involucrándose cada vez más en un fuerte y
persistente apego al concepto de autosuficiencia y autonomía. La autonomía
del gobierno local es siempre relativa, no absoluta, y por lo mismo siempre se
encuentra en conflicto con los demás niveles de gobierno. El gobierno local
ha sido relegado a una política de descentralización que limita la reforma
del Estado y a ser los ejecutores de políticas y decisiones que se toman en
otros niveles del centro del Estado. Los procesos de
democratización y privatización de los servicios públicos constituyen el
punto central de la descentralización de funciones de los gobiernos locales,
los cuales deben de convertirse en los principales catalizadores de las
fuerzas sociales de las comunidades, involucradas en el logro de los objetivos
a corto, mediano y largo plazo.
La descentralización tiene como objetivos aumentar el poder, la autonomía de la decisión y el control de los recursos, las responsabilidades y las competencias de las colectividades locales, en detrimento del poder del poder de los órganos del gobierno central (Mattos, 1990:165-167). . De hecho, las transformaciones en las competencias y funciones del Estado nación ha dado lugar a que también se presenta una nueva formulación de competencias y funciones en los demás niveles de gobierno, sobretodo los locales y municipales. A pesar de las tendencias neoliberales que limitan las funciones y actividades del Estado, su participación sigue siendo fuerte para regular los procesos económicos. En las sociedades fuertes administra la mitad del producto social, racionalizando sus actividades como la manera más efectiva apara elevar la productividad social.
De acuerdo al análisis de Dowbor (2001), segmentos sustanciales de la
sociedad han empezado a pensar en términos de un “pequeño y eficiente
Estado”, para justificar los procesos caóticos de privatización,
posponiendo el problema esencial de a quien y cómo debe servir el Estado. El
principal punto en la acción no es cortar partes del gobierno sino hacerlas
trabajar mejor y con otros fines.
Las funciones públicas contingentes toma en consideración aquellas actividades que pueden ser subcontratadas (outsourcing) o privatizadas y que desestructura las principales funciones del Estado moderno a las que Dror (1995: 222) denominó como “las funciones de orden superior” del Estado. El Estado neo-colonial es activo, regulador e intervencionista al igual que el Estado de Bienestar o el Estado populista, pero sus actividades, reglas e intervenciones se orientan a servir los intereses del capital extranjero y de la clase capitalista transnacional (Petras, 2001d).
Contrariamente a la retórica de los empresarios y la clase capitalista transnacional, el Estado seguirá desempeñando un rol importante que requieren el fortalecimiento de sus funciones de regulación, cuya finalidad es eliminar los riesgos que pueden atentar contra sus inversiones y garantizar la reproducción y el acrecentamiento de sus capitales. La regulación mundial no puede ser definida únicamente en términos institucionales: las cuestiones de derecho tienen su importancia. Es necesario que las Instituciones Financieras Internacionales se sometan al derecho internacional, especialmente a los protocolos y a los acuerdos que han suscripto la mayoría de los Estados miembros.
El Estado sigue siendo un actor de la globalidad y de la economía política mundial importante, cuyas funciones son relevantes para la promoción y el control de la estructura hegemónica del sistema capitalista imperial. Los analistas y teóricos de los procesos de globalización se equivocan cuando sentencian la muerte prematura del Estado nación, cuando en realidad se aprecia fuertes procesos de transformación de sus funciones en la economía política mundial.
El Estado nación proporcionó las estructuras necesarias sobre las que el sistema capitalista nacional se desarrolló pero se convirtió en el principal obstáculo para la expansión espacial de una nueva clase capitalista que apoyada en la innovación tecnológica puede operar en todo el globo. La transferencia del poder del capital del Estado-nación al espacio global requiere el diseño de instituciones supranacional para escapar del control de las instituciones locales y nacionales. Esto origina conflictos por las contradicciones propias del sistema capitalista entre los intereses de los agentes económicos globales y los Estados-nación, las cuales se resuelven mediante la toma del Estado como rehén de los agentes capitalistas. Los estados nacionales ejercieron su autonomía en la producción y distribución de bienes, enviando los excedentes mediante mecanismos intervencionistas a las instituciones de un Estado-nación caracterizado por un sistema capitalista de producción autártico ligado a los circuitos internacionales del comercio y las finanzas.
El desmantelamiento de la economía social del modelo del estado de Bienestar, el nuevo modelo de Estado neoliberal se torna intervencionista y regulador para proteger los grandes intereses hegemónicos de las grandes corporaciones transnacionales y sus aliados los Estados imperiales, siempre contando con el apoyo sumiso de las elites gobernantes locales. Los procesos de globalización promovidos por las grandes corporaciones transnacionales defienden sus intereses infiltrando sus decisiones en los gobiernos nacionales y no son receptivos para aceptar modificación de las reglas que imponen a través de las instituciones financieras internacionales.
El capitalismo transnacional construye un sistema de instituciones que se sobreponen a las estructuras del Estado-nación, exceden sus funciones, facilitan las redes de integración supranacional entre los grupos que pertenecen a un mismo estrato, reconfiguran las fuerzas sociales globales en grupos dominantes y grupos dominados profundizando la división global entre los que se benefician de los procesos de globalización y los que no.
En la arena económica internacional, las decisiones en las instituciones financieras se toman bajo la influencia directa de la comunidad financiera, los ministros de finanzas y los gobernadores de los bancos centrales quienes buscan obtener mayor independencia de los aparatos democráticos de los estados nacionales. El nuevo marco de la globalización financiera, las instituciones financieras internacionales se han convertido en instrumentos que contribuyen a imponer, a menudo con la complicidad táctica de los Estados imperiales y la resignación de los Estados nacionales, políticas de privatizaciones y de liberalización de los mercados detrás de planes de ajuste estructural.
Los procesos de liberalización comercial más que impulsar el crecimiento, incrementa la pobreza al desplazar a trabajadores de empleos poco productivos no a empleos de alta productividad, sino al desempleo, debido a que los programas de ajuste estructural están diseñados para garantizar tasas de interés más altas en los países con condiciones poco favorables para inversión desplazando así los recursos de los sectores ineficientes. Las instituciones nacidas de Bretton Woods, El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, se han ido alejando progresivamente de sus funciones iniciales para convertirse en instrumentos a través de los cuales el mercado financiero internacional impone a los países dependientes y endeudados sus preceptos organizativos: el ajuste estructural. Tribunal Internacional de los Pueblos sobre la Deuda ha declarado que “las políticas económicas y de ajuste del FMI se mostraron desastrosas para los países que se sometieran a ellas y sirven para aumentar todavía mas la deuda externa y los otros pasivos externos de esos países, forzando una moratoria sin fin de las deudas sociales y ambientales, de las que son acreedores los niños y niñas, los pueblos indígenas, las mujeres y hombres trabajadores de campo y de la ciudad, los negros y negras y la naturaleza”. El Tribunal Internacional de los Pueblos sobre la Deuda sostienen que la deuda externa de los Países del Sur, por haber sido constituida fuera de los marcos legales nacionales e internacionales, y sin consulta a la sociedad, por haber favorecido casi exclusivamente las elites en detrimento de la mayoría de la población, y por herir la soberanía nacional, es ilegítima, injusta e insustentable ética, jurídica y políticamente.
El Tribunal Internacional de los Pueblos sobre la Deuda ha declarado que “las políticas económicas y de ajuste del FMI se mostraron desastrosas para los países que se sometieran a ellas y sirven para aumentar todavía mas la deuda externa y los otros pasivos externos de esos países, forzando una moratoria sin fin de las deudas sociales y ambientales, de las que son acreedores los niños y niñas, los pueblos indígenas, las mujeres y hombres trabajadores de campo y de la ciudad, los negros y negras y la naturaleza”. La política económica neoliberal es la responsable de que la deuda externa crezca exponencialmente e imposibilite la aplicación de políticas sociales capaces de dinamizar las economías internas de los países más endeudados.
La globalización es “una oscura mancha que se viene extendiendo al
interior de la economía mundial y comienza a dominar el escenario y éste es
el espacio productivo ganado por la gran corporación . De modo que lo que se
indica como “globalización” no es otra cosa que la cutícula externa de
una inmensa internacionalización concentradora del capital que tiene su
sujeto activo en la Corporación Transnacional (García Morales, 2001).
La reconstrucción territorial que privilegia al
gobierno local en la determinación autónoma de espacios de decisión pública
de abajo hacia arriba, tiene que promover la corresponsabilidad de las
competencias en la gestión pública en los diferentes niveles de gobierno y
en la concertación de proyectos conjuntos de desarrollo entre los sectores público
y privado.
El gobierno local no reconoce su responsabilidad como agentes
promotores del desarrollo en la toma de decisiones relacionadas con la
sociedad. Las bases socioculturales facilitan el
desarrollo del capital social y su recuperación resulta de la combinación de
cambios estructurales y estrategias deliberadas de los agentes económicos y
actores políticos y sociales. Las dimensiones del cambio económico, político
y social mundial son determinadas por la reestructuración del capitalismo
globalizador. Son los agentes sociales los que realizan los procesos sociales
del desarrollo.
La gestión pública es un factor importante en las decisiones que fortalecen
o debilitan las acciones gubernamentales. Esto entre la mayor parte de los líderes
de los grupos representados en los consejos (Leach et al, 1994), a pesar de
que no todas las decisiones pueden ser descentralizadas a las instancias de
poder local.
Los gobiernos locales constituyen las instancias más próximas a la ciudadanía y tienen una función importante como agentes del desarrollo económico y social de las localidades en la dinámica de una economía globalizada. La economía global fragmenta las estructuras económicas, políticas y sociales centradas en el Estado-nación porque limitan y entorpecen sus procesos de generación y acumulación de capital para orientarlas al espacio supranacional. Ahora la existencia de las estructuras de los Estados nacionales son rehenes de los agentes del capitalismo global, porque sirve a sus intereses transnacionales.
El
desarrollo económico regional es descrito por Tarapuez Chamorro (2001) como
“una serie de incrementos en el volumen de las operaciones económicas, es
decir, en el producto agregado y en el ingreso total, entendidos éstos como
el valor de la suma de lo producido en las diferentes actividades económicas...y
como la suma total de los ingresos generados para quienes participan en esas
actividades”. La economía regional se encuentra limitada por la misma
estructura económica, las políticas macroeconómicas nacionales y los
procesos de globalización económica.
El nuevo gobierno local, de acuerdo a la Unión Iberoamericana de
Municipalistas (DHIAL, 2001), “reivindica el trabajo en equipo, visión y
estrategias conjuntas, democracia de deliberación, participación ciudadana,
fortalecimiento de las capacidades del gobierno local para abordar los
problemas de desarrollo, el rescate de la metodología de la planificación
popular y de seguimiento y rendición de cuentas”.
Los mecanismos de participación ciudadana dan fundamento al ejercicio democrático
de las estructuras
institucionales de gobernabilidad que
facilitan las interacciones entre la sociedad y los ciudadanos. La participación
ciudadana en el juego político es la base de todo sistema democrático. El
funcionamiento de la democracia depende en buena medida en la construcción
del capital social.
En la agenda del gobierno local, su reinvención política se expresa
en la urgencia por promover las competencias del municipio en materia de
promoción del desarrollo mediante políticas que articulen los esfuerzos
locales con los esfuerzos nacionales. El gobierno municipal puede establecer
determinadas reglas del juego en el ejercicio de su autonomía, la cual, de
acuerdo a Ruíz Blanco (1993:
120) comprende “la elección de sus propias autoridades (autonomía política);
la libre gestión en las materias de su competencia (autonomía normativa); la
creación y recaudación de impuestos (autonomía tributaria) y la inversión
de sus propios ingresos (autonomía administrativa)”.
De acuerdo a Cabanellas (1979:423), la autonomía política se refiere
a la potestad que tiene el municipio para elegir sus propias autoridades y
para dirigir sus asuntos de acuerdo a sus propias leyes. La autonomía
administrativa se refiere a la libre gestión en los asuntos que competen al
municipio. La autonomía financiera o fiscales refiere a la potestad que tiene
el municipio de dictar sus propias normas de creación, recaudación e inversión
de sus ingresos.
El fortalecimiento de los gobiernos municipales requieren de una mayor
autonomía financiera y
administrativa, la participación ciudadana y de la sociedad, el manejo
eficiente de sus recursos, proyectos intergubernamentales e
interinstitucionales, etc. La autonomía municipal se clasifica en política y
administrativa. Es autonomía política la que se refiere directamente al
ejercicio del poder de elegir y gobernar y la autonomía administrativa se
refiere al funcionamientos de las organizaciones.
La participación política de la ciudadanía en los gobiernos locales
no debe reducirse exclusivamente a la elección de representantes.
Los elementos de la participación política que garantizan su existencia son,
de acuerdo a Orozco (2001), la inclusión social y política, la cultura política,
la educación y opinión informada del ciudadano, el contacto con ideas y
disfrute de libertad, la calidad de vida, el buen gobierno y una sociedad
activa y organizada. En general, los
ciudadanos participan poco o son indiferentes en los asuntos políticos, no se
identifican con el juego de la política ni con políticos o partidos políticos
a los que desdeñan y en ocasiones desprecian.
La inviabilidad e incapacidad de los gobiernos municipales para alcanzar y
mantener la gobernabilidad puede ser alcanzada mediante el desarrollo de redes
voluntarias e informales de solidaridad en programas de participación local,
de tal forma que se mantenga un equilibrio entre gobernantes y gobernados.
Pueden asumir la responsabilidad de la institucionalización de una política social y de servicios públicos que estén menos centralizados. El "socialiberalismo" de gobierno propenso a dar a las medidas de desregulación que favorecen las exigencias patronales da la apariencia de que se trata de conquistas de una verdadera política social. La organización de los mercados bajo procesos de integración económica en el sistema capitalista globalizador, arrastra consigo las necesarias transformaciones de los sistemas político y social, dando lugar a un desplazamiento en los procesos de institucionalización política y social. El desarrollo supera el enfoque de provisión de bienes y competencias individuales y se orienta a los procesos de institucionalización que garanticen el ejercicio de la conducta de elección de elementos que van más allá de la simple búsqueda y satisfacción del bienestar. Los sistemas institucionales pueden limitar los alcances del crecimiento económico y el desarrollo social.
El cuestionado sistema de méritos en la función pública constituye
una forma moderna de la institucionalización orientada por una economía de
libre mercado, se fundamenta en
los bienes económicos, bienes jurídicos y funciones sociales. Pueden
participar en decisiones de gestión pública local, tales como el gasto público
e inversiones, así como en la obtención de fondos e ingresos presupuestales.
Con la descentralización, los municipios vuelven a asumir un rol protagónico
en la administración de la provisión de los servicios públicos como atención
a las necesidades de las localidades. La gestión pública local es un factor
importante en la toma de decisiones que fortalecen o debilitan las acciones
gubernamentales.
Para que la política social,
al igual que todas las políticas públicas, sean incluyentes y orientadas al
desarrollo humano, requieren de la democracia como plataforma para los
procesos de toma de decisiones. Las políticas públicas
deben orientarse a lograr simultáneamente mejores niveles en cantidad y
calidad de crecimiento económico y equidad social. La
inestabilidad de las instituciones y la crisis de gobernabilidad de los
sistemas democráticos, limitan los alcances de sus programas de desarrollo
humano. El concepto de desarrollo humano es un concepto intrincado al de buen
gobierno. El buen gobierno propicia beneficios que
facilitan la participación ciudadana, mantienen la estabilidad política,
garantizan la transparencia y la existencia de un estado de derecho que crea
confianza entre los ciudadanos (Orozco, 2001). El índice de desarrollo humano
es un indicador de “un conjunto de valores mínimos de la calidad de vida de
una persona, tales como su nivel educativo, económico y de salud.”
Existe una relación directa entre la participación política y el
desarrollo humano que demuestra que a mayor participación política existe un
mayor nivel de desarrollo social, de acuerdo al análisis de Orozco (2001).
El desarrollo humano se manifiesta en el espacio del desarrollo local como la expresión del capital social que resulta de la participación de todos los agentes económicos y actores políticos en los diferentes procesos de decisiones. La administración eficaz de los recursos financieros y naturales en el ámbito local representa una acción relevante del gobierno que se proponga como meta el desarrollo local. El vínculo social es un recurso del capital social para el desarrollo económico, el cual se presenta en forma neutral para ser aprovechado mediante diferentes estrategias. El capital social es un recurso acumulable que crece si se hace uso o se devalúa si no es renovado. De acuerdo a Lechner (2000), el análisis de la dialéctica de la individualización y socialización subyascente al desarrollo humano, conceptualiza el capital social como la “trama de confianza y cooperación desarrollada para el logro de bienes públicos”.
Se tienen que considerar los factores contextuales como variables que intervienen, las cuales engrandecen o disminuyen el rango de alternativas que los actores políticos piensan están disponibles para las situaciones de la toma de decisiones. El eslabón perdido entre los ámbitos micro y macro del desarrollo social, sostiene (Lechner, 2000), es “una desventaja a la hora de analizar conjuntamente las relaciones de confianza generalizada y de asociatividad y, por otra parte, las normas de reciprocidad y de compromiso cívico vigentes en la sociedad.” La asociatividad y la confianza entre los individuos en una sociedad, como condiciones del capital social están disminuyendo debido en parte a la “destrucción creativa” de los procesos de modernización e indican que están en proceso de transformación. La exaltación del individualismo es una característica de los procesos de modernización capitalista que tiene implicaciones en las propuestas de las instituciones democráticas, la familia, etc. La expansión de los procesos de una globalización mitificada ha contribuido a la exaltación de un nuevo individualismo, el cual según (Giddens, 1999), “está asociado a la disfumación de la tradición y de la costumbre en nuestras vidas, un fenómeno relacionado con el impacto de la globalización entendida de un modo más amplio que la influencia de los mercados
La asociatividad de las organizaciones tradicionales formales disminuye mientras se aumenta la participación en asociaciones con objetivos específicos y claros. La asociatividad forma parte de las virtudes de los ciudadanos que participan en la gobernabilidad democrática y limita los excesos populistas, corporativistas y clientelares de los gobiernos. Los mecanismos de coordinación y comunicación horizontal con la ciudadanía permiten la creación de un sistema complejo de redes que facilita la participación democrática para la toma de decisiones y para la implementación de las políticas públicas. La toma de decisiones debe realizarse al más cercano nivel de la población involucrada.
Las relaciones de confianza interpersonal, cooperación
y compromiso cívico aprendidas en asociaciones crean un capital social
que influye en el desarrollo económico y el desempeño democrático de las
instituciones. Las relaciones de confianza entre los individuos y el
compromiso cívico dependen de las oportunidades y las restricciones que
ofrece el contexto histórico-social.
Los actores políticos que persiguen la estrategia de consolidación apuntan
a la excesiva polarización del proceso político, mientras que aquellos que
descansan en puntos adicionales
del veto experto no están obviamente satisfechos con el resultado de la toma
de decisiones democrática en una escala más general. Tanto
los actores económicos como los sociales y los políticos estratégicos
aprovechan las estructuras de poder para ejercer influencia en los procesos de
decisiones que les favorecen. Hacia dentro del
Estado nación se presenta la lucha de clase para lograr el aseguramiento del
acceso a los recursos mediante la conquista del poder.
Miguel Benasayag (Proceso, 2000) sentencia que “La
dinámica actual de las luchas contra el neoliberalismo es subversiva
precisamente porque se desarrolla a partir de las multiplicidades. Y mientras
más múltiple sea, más subversiva.” En
esta forma, se filtran a través de las percepciones del medio ambiente de los
actores políticos. Por sí mismas, las empresas
transnacionales no tienen las
estructuras ni el poder que si tienen los Estados nacionales para transformar
las estructuras políticas, económicas y sociales que facilitan la libre
circulación y los movimientos financieros, así como los flujos comerciales
internacionales. Los
estados-nacionales son unidades jurídicas y geográficas, y a veces unidades
culturales
El desarrollo local debe pivotar sobre la base de interacciones
comprometidas y solidariamente comunitarias, continuas y activas, más que por
la simple contigüidad física y geográfica. Es en
las mismas comunidades donde se encuentran grandes reservas de organización
político social para la promoción del desarrollo local.
Para Linklater (1998), en las comunidades políticas surgen las luchas
por la transformación que dan
lugar a la inclusión o a la exclusión, debido a que los grupos dominantes
privan a ciudadanos de sus derechos legales y políticos, porque los grupos
menos privilegiados lo son debido a que sus derechos legales y políticos por
sí mismos no mejoran su situación si no se acompañan de una mejor
distribución de la riqueza y el poder y finalmente, y porque se preservan las
diferencias culturales entre los ciudadanos. El
diseño e implantación de programas de desarrollo local integral tiene que
considerar la pluralidad e inclusión de los intereses de los agentes económicos
y actores políticos, a efecto de establecer acuerdos y compromisos, así como
coordinar los esfuerzos de todos en forma eficiente.
El concepto de espacio ha evolucionado de su mera caracterización territorial y física a una conceptualización más abierta y dinámica. Las fronteras territoriales de los Estados nación son derribadas por los inminentes procesos de globalización, haciendo casi imposible mantener su autonomía y soberanía sobre sus propias instituciones. Es en el ámbito espacial global en el que se expresan los diferentes fenómenos de la globalización en una forma contextual fragmentada. La fragmentación de los procesos de producción global redefinen la acumulación del capital en relación al Estado, el cual realiza la función de mediación entre las relaciones del capital con las clases sociales. Los procesos de globalización están acelerando la desterritorialización del Estado nacional para dar lugar a nuevas formas de organización espacial geopolítica y geoeconómica.
Robinson (2000) explora tres proposiciones interrelacionadas en la concepción materialista del Estado, que describe como la emergencia de un Estado transnacional que tiene su base en la formación transnacional de clases, la transformación del Estado-nación y la institucionalización de una nueva relación de clases entre el capital y el trabajo global. Lo internacional es una concepción que supone una dinámica mundial fundada en el sistema existente de estados-naciones, mientras que lo transnacional identifica procesos y relaciones que han sobreseído el sistema internacional. Las circunstancias materiales que dieron surgimiento al estado-nación actualmente son sobreseídas por la globalización (Robinson, 2000).
El Estado nacional transforma sus funciones bajo el influjo de la globalización, “virando de la formulación de políticas nacionales a la administración de políticas formuladas a través de las instituciones supranacionales, las cuales funcionan en consecuencia con los estados nacionales transformados. De acuerdo con Robinson (2000), un rasgo clave de la globalización es la subrogación del Estado nacional como el principio organizador del capitalismo que perpetuamente rehace el mundo en nuevas configuraciones en donde los espacios transnacionales suplantan a los nacionales.
El Estado como una relación de clases se transnacionaliza. La transnacionalización de las instituciones económicas, políticas y sociales es un proceso resultante de la transición y transformación de las instituciones nacionales atacadas por la reestructuración continua del sistema de acumulación capitalista bajo el fenómeno de la globalización. La transnacionalización del Estado presupone la transnacionalización del capital y de la sociedad civil no sin provocar conflictos en el centramiento del Estado nación o en la dualidad nacional- global. El Estado transnacional comprende aquellas “instituciones y prácticas de la sociedad global que mantienen, defienden y hacen avanzar la hegemonía emergente de una burguesía global y su proyecto de construir un nuevo bloque histórico capitalista global” (Robinson, 2000) El poder capitalista o hegemón cuenta con los recursos y el poder para imponer como una hegemonía transnacional las reglas del desarrollo del capitalismo global a través de estructuras supranacionales. El Estado transnacional comprende una red formada por estados-naciones externamente integrados e instituciones políticas y económicas supranacionales no centralizadas.
Los nuevos arreglos institucionales que dan origen a nuevas formas de
gobernabilidad proporcionan beneficios que compensan ampliamente las
inversiones que resuelven las relaciones contractuales, de acuerdo a la teoría
de la agencia, entre el principal y el agente, mediante un conjunto de normas
organizacionales e institucionales de tal forma que determinan derechos y
obligaciones de los empleados y reducen los comportamientos oportunistas a su
mínima expresión. La forma de gobernabilidad centrada en el Estado nación
se encuentra en una relación de transformación con los procesos de
globalización económica del
sistema capitalista Al aumentar el tamaño de la agencia en las estructuras
burocráticas, con controles jerárquicos, la autoridad se distorsiona.
De acuerdo a Arellanes Jiménez (2001) este nuevo concepto de espacio
es “dinámico, abierto, cambiante, flexible y multilineal e histórico que
se va aplicando a diversas circunstancias, coyunturas, cambios, actores,
sujetos y relaciones.”
Las nuevas formas de organización del trabajo
basados en sistemas flexibles postfordistas modifican las relaciones entre los
factores del capital y el trabajo para establecer nuevos equilibrios en las
fuerzas sociales con base en el predominio de la acumulación capitalista
apoyada en la innovación tecnológica. Los
tomadores de decisiones y los formuladores de las políticas públicas deben
descentralizar las operaciones de los programas para llevar los servicios lo más
cercano a la gente que tiene que ser servida. Además, deben saber como
garantizar la rendición de cuentas y
buena práctica, a través de las diferentes unidades de servicio en unidades
dispersas.
Los gobiernos locales tienen una importante función para alentar la
participación de la ciudadanía a través de la formación de comités y
otras actividades. Pero habrá que diferenciar de los comités y algunas
organizaciones comunales que reciben la transferencia del poder para ejercerlo
en forma destructiva en contra de la ciudadanía, sobre todo en los regímenes
totalitarios. Reinventar la política del gobierno local implica “superar
las dificultades aparecidas con la introducción en algunos gobiernos locales
de tendencias orientadas al gerencialismo-tecnocrático que subestiman a la
política de la ciudad como factor imprescindible en la resolución de
problemas” (DHIAL, 2001). Las administraciones de los gobiernos locales
tienen varios retos importantes que se reflejan en dos tendencias: el
creciente énfasis en la participación de la comunidad en la formulación de
las políticas y en la solución de los problemas, así como en la creciente
necesidad de medir el desempeño y demostrar los resultados. La
organización del esfuerzo y el conocimiento de la comunidad representa un
potencial significativo para la promoción de su propio desarrollo. El nivel
de comunidad de la organización se
está orientando más hacia procesos de democracia participativa que modifican
las relaciones de la dicotomía entre lo público y lo privado.
Santa-Ana Godoy (2000) argumenta que “En el nivel local nos
encontramos en un escenario en que el municipio no cuenta, salvo unas pocas
excepciones, con los recursos necesarios para cumplir eficientemente con sus
funciones. Los municipios necesitan de políticas que articulen sus esfuerzos
a los esfuerzos de la federación.
El municipio tienen el atractivo de la producción y prestación de
servicios a la ciudadanía y en materia de desarrollo económico tiene que
satisfacer las necesidades y demandas de los agentes económicos. Sin embargo,
se presentan problemas que trascienden el espacio territorial de los
municipios, cuyas soluciones requieren de esfuerzos conjuntos con otros
municipios. En formas muy diversas de colaboración, cooperación y
asociacionismo de recursos y esfuerzos entre los gobiernos locales y otros
agentes económicos (empresas, sociedad civil, individuos, etc.) y actores políticos
(partidos políticos, gobiernos municipales, etc.), se puede impulsar el
desarrollo de las localidades.
La capacidad reguladora y fiscalizadora es insuficiente, los recursos
humanos disponibles están aún
insertos en un sistema estatutario inflexible que impide readecuaciones y sus
limitaciones restringen los intentos de atraer cuadros directivos o
gerenciales mejor calificados para llevar a cabo las modernizaciones
que se reclaman. No obstante, mientras se carezca de una teoría de
cambio institucional y desarrollo de las capacidades del Estado, los cuadros
tecnócratas tan afectos a las corrientes gerenciales estarán en boga.
Los actores políticos pueden
inventar nuevas estrategias para adaptarse a los cambios de reglas y las
instituciones son parte de una configuración, donde un cambio hecho en una
institución puede tener efectos impredecibles y no esperados en otros. Si
nuevos problemas ocurren o nuevos actores políticos entran al juego, la
adaptación es preferida sistemáticamente ala reforma, lo que significa que
no nuevos puntos de veto son institucionalizados, lo cual cambiará
considerablemente la posición del sistema político en el continuo
mayoritario-negociación. Administrar
el cambio es la administración dinámica (Dowbor, 2001) de un proceso
permanente de ajuste de segmentos diferentes de reproducción social. El
cambio tecnológico requiere de una administración dinámica capaz de
ajustarse a nuevas situaciones. Una condición para alcanzar el desarrollo es
administrar nuestros recursos en una forma más racional.
La normativa legal y reglamentaria vigente se contrapone abiertamente
al nuevo paradigma de democracia con eficiencia, conocido como Democratista y
Eficientista del aparato municipal, predomina en cambio el carácter de la
desconfianza en el accionar de políticos, gerentes, administradores y
proveedores de servicios municipales”. Los limites
de la legalidad no son los mimos de lo legítimo. Los
municipios necesitan de políticas que articulen sus esfuerzos a los esfuerzos
de la federación. La redefinición de las funciones de los gobiernos
municipales requieren del compromiso de servidores públicos capaces de
formular e instrumentar
estrategias de desarrollo a largo plazo.
Para superar parte de estos problemas, una nueva territorialización es
conveniente a efecto de que mediante el la formación de asociaciones que
mancomunen los recursos y esfuerzos de varios municipios, se formalicen
propuestas concretas de desarrollo mediante la creación de instrumentos de
apoyo a la gestión municipal acorde al desarrollo regional mediante la
promoción de un nuevo paradigma centrado en el desarrollo científico y
tecnológico, la impulsión empresarial, el cuidado del medio ambiente y la
profundización de los procesos de descentralización gubernamental. La
creación de medios ambientes empresariales data de poco más de un siglo. Los
procesos de descentralización se orientan a transferir recursos del sector público
central a los gobiernos locales y de conformidad con sus características
propias debe permitírseles administrarse sus recursos con mayor flexibilidad
en sus mecanismos financieros.
La gestión pública local requiere de una delimitación de la
estructura territorial para aprovechar las ventajas de las negociaciones y
estrategias del asociacionismo. Sin embrago, los procesos de
desterritorialización en que avanza la globalización económica prácticamente
eliminan el espacio geográfico para dar mayor importancia a los agentes y
actores del desarrollo. Pero no todos los agentes del desarrollo están
incluidos en esta tendencia, sólo los empresarios y las asociaciones civiles
no gubernamentales que relevan al Estado en su función impulsora del
crecimiento económico regional para garantizar el desarrollo regional
equilibrado.
Bajo el modelo hegemónico neoliberal, los empresarios asaltan al Estado y concentran el poder económico y político. La creación de medios ambientes empresariales data de poco más de un siglo. El programa de la globalización que el empresariado viene promoviendo desde los años Setenta es regresivo, caracterizado por una reducción de la intervención pública, movilidad y flexibilidad de los trabajadores, ayuda pública a la inversión privada mediante asistencia fiscal, reducción de los aportes patronales, etcétera. Un análisis crítico de las sutiles estrategias de las reformas de los gobiernos socialdemócratas puede resumirse en el concepto de "flexplotación", para señalar una reducción de las horas de trabajo y una multiplicación de los empleos temporarios y de tiempo parcial. El neoliberalismo es hábil presentar las exigencias inflexibles de contratos de trabajo leoninos bajo la apariencia de la "flexibilidad".
El sistema corporativo de los procesos de globalización promueve una
ideología elitista y autoritaria que García Morales (2000) denomina como
“totalitarismo empresarial” transnacional. La orientación empresarial del
Estado que busca la rentabilidad y la calidad total en todos los servicios que
ofrece a un mercado de consumidores más que a ciudadanos, asume el bienestar
como una función del poder adquisitivo de quien cuenta con los recursos para
comprarla.
Los mecanismos coordinadores de servicios públicos y las implicaciones en la gobernabilidad.
TAREA. MECANISMO COORDINADOR
|
|
Mercado |
Jerarquía |
Clan |
|
Identificación
de la
Necesidad. |
Hecho
por los equipos
del área local
de los departamentos
de servicio
social (DSS)
y pasado a los
equipos de compras
locales y
regionales. |
Hecho
por los comités
conjuntos de
planeación local y
pasado a nivel municipal
y regional. |
Hecho
por los Equipos
del área Local
de los DSS y Pasado
al grupo de Asesores Departamentales. |
|
Especificación
del
Servicio. |
Preparado
por el equipo de compras. |
Acordado
como proyecto
con el equipo
conjunto de planeación municipal. |
Acordado
con el Equipo
sombrilla Establecido
por los Departamentos
de Servicio social. |
|
Elección
del
Proveedor del
Servicio. |
Ya
sea a través de la Competitividad
o de procesos
de propuestas
negociados. |
Discusiones
sostenidas con un grupo amplio de proveedores internos y externos
quienes son invitados a enviar propuestas para su consideración. |
Acordado
con el Grupo
sombrilla Establecido
por los Departamentos
de Servicio
social. |
|
Monitoreo
y
Evaluación del
Servicio. |
Indicadores
clave Establecidos
en el contrato de servicio. |
Desempeño
como equipos
de area como
parte de la practica
del trabajo social profesional. |
Desarrollado
por Oficiales
de los Departamentos
de Servicio
social que Forman
parte de los Comités Administrativos
de los
grupos de provisión
de servicios. |
|
Mayor
fortaleza del
Mecanismo. |
Maximiza
la Eficiencia
de los Costos |
Resalta
las habilidades
del especialista. |
Permite
una Respuesta
flexible a la
incertidumbre del medio ambiente. |
|
Mayor
debilidad
Del mecanismo. |
Incrementa
los costos
de transacción
de todas las
partes. |
Consumidor
del tiempo
y potencialmente demasiado burocrático |
Puede
ser exclusivo y
divisivo. |
|
Papel
de la red
Dentro del
mecanismo de
coordinación. |
Minimiza
los costos de
los procesos de elaboración
de las propuestas
y evaluación. |
Reduce
el consumo del
tiempo y la naturaleza
inflexible de
la jerarquía burocrática. |
Componente
integral del clan. |
Adaptado
de Soborne (1997)
Cada uno de estos acercamientos para la administración plural de los
servicios públicos y de los servicios sociales, tiene diferentes ventajas y
desventajas, además de las diversas implicaciones para la gobernabilidad de
la sociedad, ya que el problema central para cada uno de estos modelos de
coordinación de mecanismos de servicios sociales es como obtener resultados
en un ambiente cambiante y de alta incertidumbre.
El desarrollo de estos sistemas contractuales de administración para
estos servicios públicos cuestiona en gran medida las implicaciones de la
gobernabilidad. Los modelos de coordinación de servicios sociales están
contenidos esencialmente en las interacciones de los individuos y las redes que
forman en la sociedad. No hay que olvidar la creciente tendencia del Estado a
desatender los servicios sociales. La descentralización administrativa ha
alcanzado ciertos logros en lo que se refiere a ampliar la cobertura en la
provisión de los servicios y
bienes sociales.
TIPOS DE REDES DE GOVERNANCE
Tecnologías
(Estado
de las Fines
(Estado de las preferencias sobre los resultados
creencias
en la
posibles y esperados)
relación
de
causalidad
Incertidumbre
Consenso
Controversia
|
Incertidumbre |
1. inspiración/ mercado: transformación del liderazgo o de la estructura para permitir que las decisiones emerjan |
2. colegial-consensual: Búsqueda del consenso y la colaboración |
3.Colegial-competitiva/colegial de mediación: Representación de expertos y actores políticos relevantes, reglas de decisión formales. |
|
Certidumbre |
4. Colegial-consensual: Técnicas de “brainstroming”, Delphi y grupo nominal. |
5.Jerárquica: Decisión programada y mediante uso de autoridad formal. |
6. Colegial-competitiva/Colegial de mediación: Representación de actores políticos clave, reglas de decisión formales. |
|
Controversia |
7. Adversarial: Promoción y defensa multipartidistas, con juicios desinteresados de una tercera parte; preocupación por incluir representación de actores políticos clave y expertos |
8. Adjudicativa: reglas formales de argumentación y decisión, con el juicio desinteresado de una tercera parte. |
9. Indeterminada: La estructura debe ser percibida como legítima. No es convniente el uso de la jerarquía ni la estructura para facilitar la representación. |
Fuente: Hult y Walcott (1989:101)
No obstante, la descentralización administrativa debe concentrarse en
mejorar la eficiencia y la sustentabilidad financiera de los servicios sociales.
La modernización puede lograr la sustentabilidad social si se acerca a los
fundamentos culturales de la sociedad.