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Sipnosis:
Baltasar Garzón es un
juez sin fronteras, un hombre inagotable. Así lo opina Pilar Urbano y así
se trasluce en su último libro, Garzón: el hombre que veía amanecer,
la apasionada y apasionante biografía autorizada del controvertido
superjuez de la democracia española. En su certero y documentado retrato,
en su incisivo y controvertido relato que recorre los quince últimos años
de la historia de España, la periodista muestra, con su maestría
habitual, a un juez sólido y enrocado a la ley, a un "hombre que ve
amanecer" porque pertenece a esa rara especie -poco común en un país
que abunda en mediocridades- de personas que no se amilanan ante el
trabajo. Una biografía que no es inocente y que, ya incluso antes de su
publicación, ha conseguido levantar ampollas mediáticas, políticas y
judiciales.
El trabajo de Urbano es fruto de
dos años en los que "escuchó al hombre e investigó al juez",
y en los que nació una profunda admiración. Una hagiografía a todas
luces interesada, pero también sincera, honesta y valiente. Como el juez
al que dibuja. Pilar Urbano es una de esas pocas periodistas de raza, con
arrestos, que no se amedrenta ante el reto de un nuevo libro. Ya lo
demostró con sus biografías del fundador del Opus y de la Reina Sofía,
a las que ahora añade ésta sobre otra personalidad de hierro, el juez
Garzón.
Su texto, alineado estilísticamente al Nuevo Periodismo de
Wolfe y genéricamente al reporterismo de investigación militante y
batallador, se nutre de sus conversaciones con el biografiado -sin más
condicionante que el de la reserva sobre las causas que aún están siendo
instruidas-, de sus diarios personales, pero también del análisis
exhaustivo de textos, sentencias y testimonios de familiares, amigos y
enemigos. Urbano tuvo las puertas de la casa de Garzón abiertas de par en
par, intimó con su mujer y se convirtió en una más de la familia. El
resultado fue una total e incondicional identificación con el personaje.
Con la forma de un reportaje novelado, asistimos a un Garzón bajo la piel
de un superhéroe americano interrogando a etarras, encarcelando a
narcotraficantes, metiendo las narices en los delicados asuntos de la guerra
sucia contra ETA, poniendo entre las cuerdas a la sacrosanta Benemérita,
buceando a pulmón libre por las cloacas del Estado, liberando a
secuestrados, salvando la vida del Rey, desarticulando campañas de
connivencia político-judicial y convirtiendo en universal la justicia.
Hay, especialmente, tres momentos que estremecen en la trama novelada de
esta biografía y que destilan grandísima y sobrecogedora humanidad. Uno,
en el episodio de la liberación de Ortega Lara, cuando Garzón le dice:
"Bienvenido al mundo de los vivos". Otro, el relato cruel y
deshumanizado de las atrocidades y torturas cometidas por las Juntas
Militares en Argentina. Y un tercer momento, el que cierra el libro, el de
Garzón, el juez con los escrúpulos de acero y el corazón en la
garganta, levantando, no ya cadáveres, sino jirones de carne de uno de
los últimos y sangrientos atentados de ETA.
Por el libro pasan Felipe González,
Mario Conde, Belloch, Liaño... Personajes públicos que aparecen en
primera persona, unas veces recreando escenas, otras en boca del propio
Garzón como narrador. Con ello, la autora traspone al lector al lugar de
los hechos con una verosimilitud inquietante, ya que lo que se narra son
hechos históricos, puntales de la reciente historia española. Y también,
con ello, autora e implicado, asumieron un riesgo.
Tras publicarse en el diario El
País un avance editorial de uno de los capítulos, el dedicado al caso
Sogecable, la polvareda mediática se levantó hasta el punto que dos
fiscales de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño e Ignacio Gordillo,
anunciaron que presentarían una querella contra Garzón por el contenido
de sus declaraciones en el libro. Una polémica que no se zanja ahí: el
Consejo General del Poder Judicial ha abierto diligencias informativas al
juez por su biografía, para estudiar si Garzón reveló datos sobre
sumarios que instruyó o esté instruyendo a la autora.
Un libro denso, valiente y
arriesgado, sobre un hombre que acapara titulares y provoca no menos
filias y fobias entre la judicatura, la política y ciertos medios. A Garzón
le tienen ganas, quizá porque sigue siendo uno de los pocos hombres
valientes, honrados y trabajadores que quedan en el país de la envidia.
Pero él ya ha escrito historia, y Pilar Urbano habrá contribuido a que
la historia le sitúe en su justo lugar.
©Nacho Rodriguez-M. Pedrol
2001
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La opinión
del lector: |
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Pedro López
Ramos
El libro me ha gustado bastante por lo siguiente: Esta narrado
como si estuvieran ocurriendo los hechos aunque haya varios flash-back
entrelazados. Esto le convierte en un libro interesante y a la vez
informativo.
Los hechos que narra son recientes, delicados, y de mucho interés
social. Es un libro estupendo para comprender lo duro que es ser juez en
una sociedad como la nuestra, donde habitualmente todo esta politizado y
ser un juez justo es casi imposible.
Pilar Urbano
Soy una adolescente, que por diversos temas, he podido leer dicho libro,
y creo que es de un gran interés público. Lo que más me ha impactado ha
sido tanto los diferentes cambios en su vida, como los casos que ha
resuelto. Y como principal, su afán por acabar con ETA y la injusticia y
daño a causa de la política.
Pau
Más que el libro en si, lo que me ha llamado mucho la atención es
la valentía, tanto del juez como de la periodista, para desvelar
secretos a voces de la corrupción y de la desfachatez con la que se
cometen los delitos en este país por gracia y obra de personas a las que
se les presupone lealtad a la democracia.
No es de extrañar, como el propio juez reconoce en el libro, que, por su
condición, haya un montón de gente a la que le gustaría quitarle de en
medio. Pero lo que está claro es que, después de la publicación de este
libro, el autobiografiado ha conseguido multiplicar por mil el número de
enemigos con ganas de matarlo por el simple hecho de seguir los
dictámenes de la ley y de perseguir a malhechores tanto de guante de
blanco (políticos, policías, empresarios, etc...) como a asesinos sin
escrúpulos (etarras, miembros del GAL,...).
Por todo ello mi enhorabuena tanto a la Sra. Urbano como al Sr. Garzón.
Me reconforta el ver que en esta sociedad cobarde y corrupta todavía
queda gente con un par de bemoles.
Cristina Torres
El libro realmente me ha entusiasmado. No sólo por como es
Baltasar Garzón como juez, y como hombre dedicado a una causa y a
defender sus ideales, también me ha gustado lo que es la biografía
personal en si. Realmente admiro a este hombre y dan muchas ganas de
esforzarte para conseguir algún día una mínima parte de lo que el ha
conseguido. Cuando me siento sin fuerzas me gusta leer como se preparó
para las oposiciones, como pasaba días enteros estudiando, y eso anima
mucho, porque el se reconoce un hombre sencillo que lo ha conseguido
todo a base de esfuerzos, y eso es lo realmente admirable.
Argos
Jamás he visto a un hombre luchar tanto por la
justicia. No por la de unos pocos sino por la JUSTICIA UNIVERSAL.
Siempre en nombre de la LEY. Gracias
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