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Sipnosis:
En su último trabajo, el reconocido
sociólogo polaco Zygmunt Bauman presenta un pensamiento que deja una
impresión habitual a los lectores de estos tiempos: se comienza otorgándonos
un diagnóstico convincente de los problemas actuales, y se termina
desahuciándonos con un pronóstico más bien etéreo, que se desdibuja
cuanto más se empecina en especificar soluciones.
En este caso, tales impresiones se profundizan debido a la atmósfera
que Bauman genera al analizar los problemas que nos acechan. Su relato
es expositivamente tan vívido, tan poco mediado por la aspereza de la
analítica propia de la teoría sociológica o política, que es
imposible sustraerse al dramatismo que describe. Para nombrarlo, el
autor recurre al idioma que ha sido pródigo en términos perdurables
para describir los “espíritus de época”: el alemán.
Unsicherheit es el nuevo vocablo al que Bauman dedica la mayor
parte del libro para explicar, en última instancia, porqué nos hemos
distanciado de la política. Según nos indica, tres términos necesita
el español para conceptualizarlo: “incertidumbre, inseguridad y
desprotección”.
Mientras lo privado se abisma en la “desconfianza existencial
corrosiva”,lo público se ha retirado buscando amparo en lugares políticamente
inaccesibles. La tendencia más marcada de nuestra época es la separación
del poder de la política: mientras el primero fluye o tiene una
representación extraterritorial, el segundo tiene carácter local. Como
consecuencia, la crisis actual del proceso político, según interpreta
el autor, radica en la ausencia de una agencia capaz legitimar, promover
o cumplir cualquier conjunto de valores.
Con todo, el nihilismo y la desesperanza parecen ser en el
pensamiento de Bauman cuestiones de conformistas y cobardes. Haciéndose
eco del concepto hipocrático de “crisis” como instancia de decisión
o determinación más que de “desastre” o “catástrofe” –como
tendemos a asociarla hoy–, propone una suerte de puntos cardinales
hacia los que concentrar esfuerzos. El modelo republicano del Estado y
la ciudadanía; el establecimiento universal de un ingreso básico; y la
elevación de la política a un nivel (institucional) internacional como
aquel en el que operan los poderes actuales (poderes transnacionales).
Bauman propone una lectura para una época en crisis y para
quienes, más allá de vivirla, quieren tratar de entenderla con decisión
(siempre que se repongan del agobio que causa su diagnóstico).
©Yolanda Eraso,2001.
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